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No existe capacitación sin aprendizaje

No existe capacitación sin aprendizaje

Son numerosas las empresas que respaldan cambios significativos en su funcionamiento, su estructura y su negocio basando su plan de transformación en la comunicación y en la capacitación como únicos recursos. He planteado en otra nota que, sin bien éstas son necesarias, son insuficientes por sí solas.  En este artículo deseo compartir algunas reflexiones sobre la capacitación.

La capacitación es una experiencia

 

El término experiencia está en boca de todos. Experiencia del cliente, experiencia del empleado y experiencia en la capacitación o entrenamiento. Las capacitaciones son hoy en día uno de los principales recursos utilizados para mejorar el clima laboral y la satisfacción de los empleados.

Coincido con quienes argumentan que la vivencia que los participantes tienen en una actividad formativa es importante y tiene correlación con el grado de aprendizaje.  También coincido con la necesidad de medir esas actividades. Pero la combinación puede ser explosiva.

La capacitación es sobre todo aprendizaje

 

En la gran mayoría de las organizaciones no existe medición de ningún tipo de las actividades de capacitación.  Pero, en las que sí miden, el único indicador suele ser el nivel de satisfacción de los participantes con la actividad.  

Si bien usar esta métrica es mucho mejor que no medir, conlleva una trampa. El énfasis que se pone en que la actividad sea divertida y experiencial va en detrimento de la efectividad en cuanto a conocimiento y eficiencia del tiempo utilizado.

Por supuesto y sin ninguna duda, que hay muchos especialistas y consultores de capacitación que prestan atención a ambos factores.  Doy fe de los tiempos, investigación e inteligencia que ponen en el diseño de agenda, metodología y materiales. Pero no es en ésto en lo que se centran las sesiones de benchmarking, sino en el disfrute de la experiencia vivida.  Y eso es lo que los participantes “aprenden”.

Conclusión

 

Bienvenida la experiencia, siempre y cuando no olvidemos la rigurosidad necesaria para que el conocimiento a adquirirse sea parte de lo que el participante se lleva para el día a día de su función en la organización.

Autor: Raúl Molteni

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