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Una buena comunicación debe ser autorreflexiva

Comunicación autorreflexiva

Una buena comunicación debe ser autorreflexiva

Como ya planteé en notas anteriores, una estrategia de Gestión de Cambio que pretenda una verdadera transformación positiva y sustentable no puede basar su plan de acción solamente en la comunicación y en la capacitación. Éstas son necesarias pero insuficientes por sí solas.  Aquí les comparto algunas reflexiones sobre la comunicación.

Comunicar no es informar

 

La importancia de la comunicación es indiscutible. La cantidad de debates al respecto lo prueban.  Cómo nos comunicamos, cuándo nos comunicamos, qué debemos mejorar en nuestra comunicación, qué canales debemos utilizar…

Sin embargo, más allá de todas estas discusiones y aún cuando las organizaciones insisten en que dan importancia de los planes de comunicación interna, cuando una organización inicia un cambio no suele comunicar, sino informar.

Comunicación es expresar una idea, escuchar atenta e ingenuamente mientras se observan los gestos, es preguntar parafraseando para asegurar el entendimiento, es reflexionar, es evolucionar la idea con nuevos argumentos o nuevas expresiones… Es un ida y vuelta; es dar y recibir abiertamente.

Lo usualmente visto es que las empresas “empujan” la idea.  Dicen. Expresan cuán bueno es el cambio. Pero no escuchan ni reflexionan. 

La habilidad para comunicarse con la gente es clave

 

Es cierto que hay organizaciones que tienen procesos de comunicación sumamente efectivos, y en algunos casos, tienen a toda la gerencia y mandos medios “comunicando”, es decir, transmitiendo y recibiendo.  Pero suelen ser excepciones. 

La gran mayoría de las organizaciones ponen el énfasis en instalar numerosos canales, que son básicamente de transmisión, y no promueven la recepción, ni la rigurosidad en la medición de resultados.  

Los planes de comunicación son los importantes, los que ganan “la calle”, mientras que los niveles de comprensión mutua y de reflexión sobre el pensar y sentir de los empleados quedan olvidados.

Un ejemplo claro de esto está en los numerosos cursos para mandos medios, en los cuales se les enseña a comunicarse mejor con su gente.  Y, sin embargo, nadie los escucha a ellos cuando, a partir de lo que comprenden, ponen en evidencias trabas organizacionales para la comunicación.

Conclusión

 

La comunicación requiere tanto énfasis en lo que se dice y cómo se dice, como en cómo se escucha y se reflexiona con lo que se escucha. Y los mensajes son tanto para las personas a nivel individual como organizacional.

Por lo tanto, la instalación de canales receptores y la rápida reflexión, diálogo y acción como consecuencia de ellos debe ser parte de las campañas de comunicación de las organizaciones.

Autor: Raúl Molteni

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